La autora detrás de estas expediciones
Escribo historias para quienes todavía sienten una punzada de curiosidad al imaginar una ciudad enterrada, una máquina imposible o un umbral que pide a gritos que alguien lo cruce.
Desde muy pronto supe que la realidad, por sí sola, se me quedaba pequeña. Crecí en una isla del Archipiélago Canario rodeada de horizonte, y quizá por eso siempre sentí fascinación por lo que se oculta detrás de los mapas, por los lugares que parecen prometer que el mundo es mucho más extraño, más vasto y más inquietante de lo que nos han contado.
Mientras otros se conformaban con historias donde alguien estaba destinado a salvarlo todo, a mí me interesaban más los personajes que dudan, que se equivocan, que cargan con la culpa, que desean lo que no conviene y que, cuando toman una decisión, pagan por ella.
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Estudié ingeniería, y no es un detalle menor. Por eso en mis historias la imaginación nunca es solo una excusa vaga.
Me interesan los mundos con estructura, las reglas internas, la lógica secreta de las cosas, los mecanismos que sostienen lo imposible.
Me gustan los inventos, las anomalías, las grietas entre ciencia y misterio, y esa clase de maravilla que no aparece por capricho, sino porque hay una idea detrás, una tensión, una pregunta.
Escribo fantasía steampunk, sí, pero no me interesa quedarme en la superficie del género. No escribo para decorar un escaparate. Escribo porque me atraen los mundos mecánicos con el alma herida, las expediciones que se convierten en algo más que una aventura, las conspiraciones que no solo ponen en juego el destino de un lugar, sino también a conciencia de quienes se atreven a internarse en él.
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Me interesa la belleza extraña de lo antiguo, la elegancia victoriana, la sensación de descubrimiento y el vértigo de comprender demasiado tarde que todo conocimiento importante transforma a quien lo toca.
Por eso firmo como Aria Hollow. Porque ese nombre no solo encabeza unas portadas. También abre una puerta. Y al otro lado de esa puerta hay mapas, máquinas, sociedades secretas, ruinas, cuadernos, laboratorios, pasadizos, cielos de hierro, ciudades imposibles y personajes que nunca encajan del todo en el molde. Precisamente por eso, quizá, son los únicos capaces de romperlo.